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Enrique Cocero en Herrera en Cope «Nos interesa que gane Biden»

Enrique Cocero, consultor político y experto en sondeos, ha sido entrevistado este martes en ‘Herrera en COPE’ para conocer la última hora de la política de EE.UU. a propósito de las elecciones que enfrentan a Joe Biden y a Donald Trump. Según ha dicho, “ha sorprendido” el voto por correo porque aunque el votante demócrata “ha tendido siempre a ser alguien que vota por adelantado, estos números no son normales”. En este sentido, el experto ha dicho que ha habido mucho movimiento de “grupos afines al Partido Demócrata”.

“Esto es un referéndum a Trump”, ha explicado, por lo que le gustaría conocer, si finalmente gana Biden como pronostican los sondeos, si la gente se alegra por el triunfo del demócrata o por la derrota de Trump. “Biden es un candidato de consenso”, por lo que tendría cuatro años de Presidenecia en los que el ánimo del socialismo demócrata encabezado por Bernie Sanders “se vería aplacado”.

A diferencia de lo que pasó en 2016, cuando se esperaba el triunfo de Hillary Clinton según las encuestas, en esta ocasión los sondeos “son más estables”. Siempre se decía que las encuestas de Hillary tenían un gran peligro, que era la “volatilidad”. Pese a ello, Trump podría ganar en algunos estados clave, que es donde se libran realmente las elecciones, conocidos como estados bisagra, como Pensilvania, que tiene asignados 20 votos electorales, aunque ahora es tendente a Biden, o Florida, Georgia, Carolina del Norte o Texas, entre otros, que están “en empate técnico”. El experto ha dicho que California y Nueva York no están en discusión, pues son de voto demócrata.

Cocero ha explicado que Trump “se ha hecho en coche, por carretera”, todos los estados para ganar el voto hispano. “El mejicano de California no es igual que el cubano de Floria y en muchos casos las segundas o terceras generaciones de inmigrantes no son tendentes a que vayan a entrar más inmigrantes”, ha dicho, por la que “la batalla política es muy dura”.

A jucio del experto, es posible que se tarde dos o tres días en saber quién ha ganado, como ocurrió en 2000 con Florida, porque hay estados que no tienen legislación sobre el conteo. Cocero ha dicho que este año es más complicado determinar si Trump tiene bolsas de voto oculto debido a que muchos electores ya han votado. “Las zonas rurales las tiene ganadas Trump”, ha dicho, por lo que no es un voto “vergonzante” en su mayoría. Por otro lado, el consultor ha dicho que puede haber disturbios conocidos los resultados electorales si estos no son reconocidos por el candidato derrotado.

Cocero ha dicho que, en caso de ganar Biden, puede ser vicepresidenta Kamala Harris o Michelle Obama, que está haciendo campaña por él. “Obama ahora mismo tiene mucho más ascendente que Harris”.

Finalmente, Cocero ha explicado que “nos interesa que gane Biden. Los demócratas son mucho más abiertos a las relaciones exteriores y a la diplomacia que los republicanos”, por lo que podría abrir nuevas vías de negociación con Europa.

La tan exigida transparencia – Opinión de Enrique Cocero en Expansión

Recordarán que la semana pasada dejé caer que dos de los elementos más perversos de nuestra democracia son la disciplina de voto y las listas electorales. Son elementos simbióticos y no tendrían tanta efectividad para los intereses de los partidos por separado como las tienen juntos.

Estas dos figuras tienen muchas pegas a la hora de hablar de la transparencia de la democracia, aunque pocas para la coordinación y el control de los partidos. Por eso oirán hablar mucho de la reforma de la Constitución, o de la república, o de cambiar la proporcionalidad de D’Hondt o de… pero nunca de renunciar a esos dos elementos. ¿Quieren una paradoja? La Constitución tiene un artículo (79) que tiene un apartado (3) que indica que «el voto de Senadores y Diputados es personal e indelegable».

Ya sabemos del carácter de las constituciones, sobre todo en lo que se refiere a dejar espacio a futuras leyes de las que no se puede aventurar su escenario, finalidad ni contenido en el momento en que aquellas son escritas, algo a lo que ahora se van a enfrentar los chilenos, por cierto. Así que ese artículo 79 reivindica la autonomía de los legisladores, pero no parece coartar que luego los partidos apliquen restricciones.

Por ejemplo, el PSOE: en su normativa a cargos públicos detalla que «los miembros del Grupo Parlamentario Federal del PSOE están sujetos a la unidad de actuación y disciplina de voto». Breve y quirúrgico, tanto como las sanciones que caen cuando se desobedece… porque no se puede prohibir que alguien vote según su conciencia. Así que hay multa y, cerrando el círculo, riesgo de quedar excluido en la siguiente lista electoral.

Por tanto, un diputado de, pongamos, Castellón, puede verse en la situación de tener que votar a favor de una ley que perjudica a su provincia por el hecho de que su partido ha negociado con otro grupo parlamentario una cuestión que favorece más a otra región. Así que, como esto no es Reino Unido o EEUU, el diputado en cuestión tendrá que votar acorde a esa negociación.

El representante británico o norteamericano tendrá que ir a su distrito a explicar su decisión, decir a sus constituyentes por qué ha apoyado algo que les perjudica, pero el diputado por Castellón no. No tiene distrito y, si va en listas, es elegido por toda la provincia. El ciudadano cogerá una papeleta que contenga su nombre en esa provincia, pero para votar al partido (procedimiento que, paradoja de nuevo, tampoco requiere de reforma de la Constitución).

Diálogo a mayor escala

Todo esto me viene a la cabeza cada vez que escucho que alguien se queja de nuestra democracia y afirma que la solución pasa por reformar la Constitución cuando, en realidad, sería bonito ver esa negociación y el diálogo a mayor escala, diputado por diputado. De hecho, sería especialmente interesante en esta semana, ante la declaración del estado de alarma de seis meses. ¿Se imaginan lo que sería negociar el «sí» con diputados que han sido elegidos directamente por los votantes? Negociar voto a voto con, por ejemplo, aquellos que creen que deben oponerse (aunque su partido esté en el Gobierno) porque resulta que en su región gobierna el partido rival y no está de acuerdo con las medidas a adoptar.

Por otra parte, la Constitución pone en las cámaras el deber de controlar al Gobierno. Cierto que no pone limites ni plazos y que las sesiones de control al Gobierno las establece el reglamento de la Cámara en cuestión. Cierto también que las últimas sesiones de control están siendo poco constructivas y buscan más el efectismo y mensaje rápido, pero seis meses sin rendir cuentas, sin entregar datos (gran asignatura pendiente para un Gobierno que proclama la digitalización y la transparencia como puntales), puede ser una opción no muy ajustada al deber y el celo por los derechos de la población que uno debe imponerse.

Nos enfrentamos a un nuevo periodo de restricciones en las libertades personales bajo una situación de emergencia (pero que ya no es excepcional). Sería bueno poner todo el cuidado y la atención en tener debidamente informada y con capacidad de exigir responsabilidades a esa población que entra de nuevo en un escenario de ceder derechos y libertades reconocidos en nuestra Constitución. Es sólo una idea.

Enrique Cocero, Consultor político y socio fundador de 7-50 Strategy.

Qué quiere, qué debe y qué puede hacer Pablo Casado

  • El impacto provocado por la actitud de Pablo Casado frente a la moción de censura de Vox abre más incógnitas que certezas
  • El PP tiene la oportunidad de sustituir su estrategia cortoplacista de acoso y derribo del Gobierno por una reubicación ideológica a medio plazo
  • La emergencia sanitaria podría servirle de coartada perfecta para marcar significativos cambios de posición sin castigo por parte de sus seguidores

A lo largo de los últimos días, los medios y las redes se han llenado de comentarios tras el discurso de Pablo Casado en el Congreso de los Diputados. Ha habido variadas interpretaciones que acaban por coincidir en un interrogante: ¿Cuál es la auténtica intención que tiene el líder del PP respecto al futuro de su partido? Queda incluso la duda de que el propio Casado sepa dar solución definitiva a la incógnita. Sobre todo, se olvida en los análisis una clave determinante: ¿Qué capacidad de actuación tiene realmente el PP en la actual coyuntura?

Un antes y un después

La intervención de Pablo Casado ha sido todo un acontecimiento político rodeado de un entorno mediático que amplificó enormemente su impacto. El efecto sorpresa no se ha podido determinar aún si se debió a una planificada estrategia de comunicación o, sencillamente, a que la decisión final no se tomó hasta el último momento. Según Enrique Cocero, consultor y CEO de 7-50 Strategy, «el voto negativo ha sido un golpe de efecto muy poderoso pero es que además el Partido Popular lo ha sabido explicar muy bien». Por ello, mantiene la duda de «que ahora mismo haya alguien que esté diciendo que el PP se ha alineado con el PSOE, ya que ni siquiera lo ha comentado Vox».

El discurso y el consiguiente posicionamiento contra la moción de censura de Vox ha marcado un antes y un después en el desarrollo de la actual legislatura. Por supuesto que siempre cabe la posibilidad de que el PP decida dar marcha atrás en el movimiento iniciado. Pero, incluso en este caso, la situación ya nunca volvería a ser la misma que hace apenas siete días. Según Andrés Medina, director general Metroscopia, «por la contundencia del movimiento de Casado, esta ruptura es un camino irreversible, pero estas cosas duran lo que duran. Parece que han decidido optar por una posición menos confrontativa, y pasar a una posición más operativa aunque igualmente competitiva».

Cambio de prioridades

La primera característica del nuevo escenario político es la desaparición del modelo implantado tras la presentación pública de ‘El Trío de Colón’ el 10 de febrero de 2019. La coalición de intereses entre el PP, Vox y Ciudadanos tenía un fin primordial. Se trataba de consolidar una alianza capaz de convertirse en una mayoría parlamentaria que pudiera llevar a Pablo Casado a la presidencia del Gobierno. Sólo un par de meses antes, tras las elecciones del 2 de diciembre de 2018 en Andalucía, esa suma de intereses parecía haber funcionado.

Sin embargo, pasado año y medio, la estrategia se ha mostrado fallida de forma inapelable. La única prioridad de la derecha en España ha sido hasta ahora la de derribar como fuera al Gobierno de coalición surgido en las elecciones que se celebraron el 10 de noviembre de hace un año. Nunca han estado ni siquiera cerca de conseguirlo. El ataque ha sido en todo momento cortoplacista y seguramente por eso no ha tenido eficacia alguna. Una vez que las urnas demostraron la posición minoritaria de las fuerzas conservadoras en la España actual se ha demostrado inútil la idea de abrir una guerra sin cuartel para tumbar al gobierno a toda costa y a toda prisa.

El liderazgo de Casado

Desde su victoria en las primarias del PP, la figura de Pablo Casado siempre ha sido discutida por su falta de consolidación. Su liderazgo ha sido habitualmente puesto en duda incluso desde algunos sectores conservadores. Lo ocurrido la semana pasada, parece abrirle una evidente oportunidad de ganar en autoridad pública si mantiene una postura firme. Se trata de aprovechar el momento.

María José Canel, catedrática de Comunicación política y profesora de la Universidad Complutense, valora muy positivamente lo ocurrido el pasado jueves: «El discurso de Casado se puede poner en los libros de Comunicación política porque demuestra cómo un discurso puede tener efectos de recolocar los espacios políticos. Fue un punto de inflexión porque pilló desprevenida a toda la Cámara y a todos los actores a los que recoloca: Vox, PSOE y Ciudadanos».

Andrés Medina coincide en resaltar la oportunidad que se abre en términos de liderazgo. Defiende que «desde que se formó el Gobierno de coalición, la derecha ha estado completamente descabezada». Como consecuencia directa, Medina entiende que «hoy el liderazgo de Casado es más creíble y reconocible para los votantes de la derecha porque les ha facilitado saber quién es quién en cada uno de los partidos de la derecha».

La pugna con Ciudadanos

La decisión de Pablo Casado de romper el vínculo político con Vox plantea un cambio evidente de dirección. Con los datos en la mano, se puede afirmar que el PP estaba a día de hoy más lejos de poder encabezar una mayoría de gobierno que hace un año. El cambio de timón impuesto en Ciudadanos una vez superado el trágico desenlace que provocó de forma suicida Albert Rivera, había provocado un doble efecto en el bloque de la derecha. Cuantitativamente, el rechazo de Ciudadanos a seguir ciegamente al PP como mero soporte restaba aún más fuerza a la alianza. Cualitativamente, la apertura de Inés Arrimadas hacia el centro hacía peligrar la extensión del PP hacia ese territorio si mantenía su abierta connivencia con la ultraderecha de Vox.

Con los datos en la mano, Andrés Medina considera que «el giro de Casado al haber sido tan contundente en su expresión tiene un crecimiento muy claro en el espectro de centro. Al diferenciarse de Vox, el votante de Ciudadanos puede tener incentivos para volver. Por cada elector que el PP se disputa con Vox hay entre 2 y 3 electores que se disputa con Ciudadanos». Por su parte, Enrique Cocero entiende que con su nuevo discurso «el PP lo que ha hecho es irse a un centro que ahora mismo está más o menos desnudo porque Ciudadanos no lo está cubriendo bien y de ahí, desde el centro-moderado, se va a mover hacia la derecha en ciertos aspectos, hasta topar con el muro de Vox».

Arrimadas necesita reubicarse

Una derivada importante de la decisión de Casado es la de establecer qué dirección va a seguir a partir de ahora Ciudadanos. Parece claro que Arrimadas va a tener que estar mirando de reojo todo el tiempo los movimientos del PP en un camino que hasta ahora recorría cómodamente en solitario. Medina entiende que «la principal perjudicada» de la moción es ella: «Ahora su diferenciación con Casado va a tener que ser por la vía de cómo va a ser su relación con el PSOE. Aunque ha visto reducido su espacio político, Ciudadanos aún tiene espacio porque el vector por el que más crece es el de la utilidad».

Hay quien cree que se acerca una amenaza seria para el futuro inmediato de la formación naranja. La profesora de la UCM, María José Canel, cree que «Ciudadanos, en los últimos meses está perdiendo votos tanto por la izquierda como por la derecha. Este desplazamiento del PP al centro le puede hacer perder todavía más votos, por lo que tiene que demostrar a sus votantes que no es un nexo del PSOE y que puede ser alternativa».

Reconocer la derrota

Tras la derrota electoral del pasado año, la derecha decidió no reconocer el resultado. Aún la semana pasada, se podía escuchar a Abascal y los suyos hablar de un gobierno indigno al que siempre han negado legitimidad. Cabe entender que, entre las diferentes conclusiones que pueden extraerse del discurso de Pablo Casado, una de las más trascendentes es la de renunciar al derribo a corto plazo del actual gobierno de coalición y el inicio de un viaje de medio o largo recorrido que permita romper las barreras electorales que la propia derecha se había impuesto. Se trataría de abandonar el callejón sin salida en el que se había introducido una vez alcanzado la pared al fondo.

En opinión de Andrés Medina, «este cambio no es repentino, no es un cambio de la noche a la mañana. Se puede deber a la respuesta de: ‘¿Hasta cuándo va a durar la legislatura?’. Al asumir que va a ser larga, es posible que hayan decidido optar por movimientos más de calado. Hoy por hoy están más en la estrategia que en la táctica».

Dejar de blanquear a Vox

Si analizamos la estrategia de comunicación seguida por el PP respecto a Vox, desde la campaña de Andalucía de 2018, podríamos concluir que se ha cimentado en la idea de que ambos partidos pueden convivir sin problema porque, en el fondo, comparten el mismo espíritu. Nunca se ha considerado a los votantes de Vox, en su práctica totalidad provenientes del electorado popular, como fugados. Siempre se trasladó la idea de que era comprensible su visión más radical y crítica ante lo que ocurría porque, finalmente, volverían a encontrarse en el mismo barco, en el poder. La estrategia del PP sólo sirvió para que sus ex votantes se movieran hacia Vox sin reparo, ni cargo de conciencia alguno.

El PP debe resolver a partir de ahora este asunto clave. Debe decidir si traslada con convicción a los votantes de Vox que deben elegir porque ambos espacios han dejado de estar hermanados. Si los populares aspiran a crecer en los próximos tres años para convertirse en una alternativa de gobierno creíble tiene que dejar de compartir espacio político con la ultraderecha. Tiene tres años para ampliar su electorado. necesita hacerlo en tres caladeros. En primer lugar, animar la vuelta al PP de buena parte de los que se habían asentado en Vox. Además, necesita ineludiblemente establecer puentes con dos territorios que a día de hoy le están vedados: el centro y la España autonomista y nacionalista. Si no consigue llegar a estos espacios tiene muy difícil alcanzar el gobierno.

La reacción de Vox

¿Cómo actuará Vox? Esta es otra de las incógnitas que se abren a partir de ahora. Estos días, la formación ultraderechista ha acompasado dos movimientos diferentes. Sus portavoces mediáticos y sus redes sociales han sido críticas y casi amenazadoras contra el PP. Sin embargo, institucionalmente sus dirigentes han sido bastante templados en sus apariciones públicas. No parecen muy entusiasmados con abrir a corto plazo una batalla frontal con el PP. Queda la duda de determinar cómo actuarían los actuales votantes de Vox si Casado marca una barrera entre ambas formaciones y pide el regreso de sus votantes desplazados. María José Canel considera que «el discurso de Casado puede hacer que los votantes fieles de Vox, probablemente, se hayan sentido molestos por este giro y sigan votando a Vox. Sin embargo, sus votantes más frágiles, puede que sean proclives a volver al PP y que hayan visto en Casado la oportunidad de liderar una opción alternativa al PSOE».

Andrés Medina mantiene que «Vox tiene un suelo muy rocoso de votantes» y cree que «va a ser muy difícil bajarle de los dos millones y medio de votos en el corto plazo». Sin embargo, si el PP juega la baza de trabajar a partir de ahora con las luces largas esta coyuntura actual quién sabe si puede modificarse en uno o dos años. La otra variable a considerar es el obligado cambio de estrategia al que se vería obligado el gobierno de coalición. Como indica Enrique Cocero, «la gran estrategia que estaba teniendo el Gobierno era lanzar provocaciones a Vox por encima de la cabeza del PP». Parece claro que si el giro de Casado se consolida, la izquierda va a perder una de sus principales armas de ataque a una derecha que convivía en armonía con el extremismo populista de Abascal y los suyos.

Problemas de credibilidad

El PP había llegado a un callejón sin salida. Si Pablo Casado decide abrir una nueva ruta hacia lugares más abiertos deberá resolver un serio problema de comunicación política. Debe hacer creíble su discurso de apertura de una nueva etapa y, además, compatibilizarlo con las decisiones que día a día debe asumir en la contienda política cotidiana. La primera gran disyuntiva será la de definir su posición ante la emergencia sanitaria del coronavirus. Hasta ahora, se ha limitado a plantear una total oposición a las medidas gubernamentales, con Madrid como ariete principal.

En los próximos tiempos va a tener repetidas oportunidades para plantearse un cambio de posición que muestre su distanciamiento del inmovilismo frentista de Vox ante la cuestión. Tal y como lo analiza Enrique Cocero, «tras este giro, la dureza del PP contra el Gobierno tiene que ser constructiva sin caer en radicalismos fáciles, porque entonces volvería a estar solapándose con Vox y en ese solapamiento, Vox saldría ganando siempre».

La crisis del COVID-19 plantea en realidad una magnífica ventana de oportunidad. Si el PP decide empezar a plantear un espíritu de colaboración con el Gobierno sería fácilmente explicable y comprensible por sus seguidores. La emergencia abre un escenario de excepcionalidad que facilita participar en un espíritu desideologizado marcado por la búsqueda del bien común. Ayudaría a marcar diferencias con Vox, a poner en dificultades a Ciudadanos en su libre asentamiento en el centro y le permitiría, por primera vez desde la moción de censura a Rajoy, compartir acuerdos con fuerzas nacionalistas como el PNV. Difícilmente va a aparecer una oportunidad semejante.

Enrique Cocero: «Esta campaña no es presidencial, es un referéndum contra Trump»

La campaña estadounidense encara su recta final y las cartas están encima de la mesa de cara a alas elecciones del próximo 3 de noviembre. En este sentido, las encuestas apuntan a una victoria clara de Biden por incluso diez puntos por encima de Biden. Un dato que los expertos avisan que debe ser leído con cierta precaución ante lo vivido el pasado 2016, cuando Hillary Clinton era favorita y al final fue derrotada por Donald Trump.

Enrique Cocero, consultor político y gran conocedor de la realidad en Estados Unidos, ha analizado en Cope.es las claves de estos comicios en los que, a su juicio, Donald Trump juega un papel muy importante más allá de su programa y de su posición en las encuestas: «Esta campaña no es presidencial, es un referéndum contra o hacia Trump. Para muchas personas es más importante que Donald Trump se marche de la Casa Blanca a que gane Biden. Incluso dentro del partido republicano hay parte de su sector tradicional que está pidiendo que no se vote a Trump. Existe un referéndum interno sobre el presidente».

Sobre las encuestas, Cocero ha explicado que deben ser interpretadas con cierta cautela: «Las encuestas al final deben ser leídas con cierta perspectiva. Lo importante es que Trump consiga garantizar ciertos estados que consiguió en el año 2016 como Michigan. También es importante analizar el voto de inicio, muchos ciudadanos que no votaron en el año 2016 y que puede ser muy importante en esta cita electoral».

También ha señalado algunos de los estados por los que debe pasar la hipotética victoria de Trump: «Los estados claves para Trump son los que consiguió de forma inesperada en el año 2016: Michigan, Wisconsin, Iowa, Pensilvania, También tiene que conseguir la victoria en estados péndulos como Florida y Ohio. Lo principal es que tiene en juego algunos estados como Arizona, Georgia, Carolina del Norte y Texas, que son tradicionalmente republicanos. Estos estados como Pensilvania son claves para que Trump consiga la victoria y consiga seguir en la Casa Blanca».

Sobre el papel de los vicepresidentes, Cocero señala que ningún número dos ha conseguido ganar nunca unas elecciones, después de ver el papel protagonista que la candidata demócrata, Kamala Harris, ha tomado en algunos momentos de la campaña: «Un vicepresidente nunca ha ganado las elecciones, quien las gana es el presidente. Kamala Harris es una elección que tenía que estar sí o sí en la carrera electoral porque es mujer y afroamericana. Mike Pence aseguró a Trump la derecha religiosa, pero Kamala es más un símbolo que una generadora de votos».

Respecto al candidato del partido demócrata, el consultor político señala que es muy diferente el Biden actual al que acompañaba como número dos de Obama: «Yo recuerdo que Biden era un auténtico personaje y ahora no es ni la sombra de lo que era el número dos de Obama. Por eso pienso que su papel se limita a querer echar a Trump de la presidencia».

En clave internacional es partidario de que un presidente demócrata vendría mejor lpara las relaciones diplomáticas de Estados Unidos con el resto de países: «Los republicanos son muy de política nacional y poco de tocar la política internacional. Al mundo le vendría mejor un presidente demócrata porque tiene siempre más proyección. Ahora ante la situación que nos toca vivir en un contexto de crisis creo que para la diplomacia vendría mejor un presidente demócrata».

Por último se ha referido al positivo de Trump en covid-19, señalando que no cree que este hecho cambie demasiado la intención de voto de los estadounidenses: «Los que siempre han querido votar a Trump y han visto su recuperación tan rápida tienen la sensación de que van a votar a un presidente fuerte. Mientras los que no le iban a votar no creo que cambien su voto por este hecho. La situación está tan polarizada que la situación se lee de forma diferente en función de cada persona y su experiencia».

Qué quiere, qué debe y qué puede hacer Pablo Casado

Tras la moción de censura de Vox, el PP tiene la oportunidad de sustituir su estrategia cortoplacista de acoso y derribo al Gobierno por una reubicación ideológica a medio plazo. La emergencia sanitaria podría servirle de coartada perfecta.

A lo largo de los últimos días, los medios y las redes se han llenado de comentarios tras el discurso de Pablo Casado en el Congreso de los Diputados. Ha habido variadas interpretaciones que acaban por coincidir en un interrogante: ¿Cuál es la auténtica intención que tiene el líder del PP respecto al futuro de su partido? Queda incluso la duda de que el propio Casado sepa dar solución definitiva a la incógnita. Sobre todo, se olvida en los análisis una clave determinante: ¿Qué capacidad de actuación tiene realmente el PP en la actual coyuntura?

Un antes y un después

La intervención de Pablo Casado ha sido todo un acontecimiento político rodeado de un entorno mediático que amplificó enormemente su impacto. El efecto sorpresa no se ha podido determinar aún si se debió a una planificada estrategia de comunicación o, sencillamente, a que la decisión final no se tomó hasta el último momento. Según Enrique Cocero, consultor y CEO de 7-50 Strategy, «el voto negativo ha sido un golpe de efecto muy poderoso pero es que además el Partido Popular lo ha sabido explicar muy bien». Por ello, mantiene la duda de «que ahora mismo haya alguien que esté diciendo que el PP se ha alineado con el PSOE, ya que ni siquiera lo ha comentado Vox».

El discurso y el consiguiente posicionamiento contra la moción de censura de Vox ha marcado un antes y un después en el desarrollo de la actual legislatura. Por supuesto que siempre cabe la posibilidad de que el PP decida dar marcha atrás en el movimiento iniciado. Pero, incluso en este caso, la situación ya nunca volvería a ser la misma que hace apenas siete días. Según Andrés Medina, director general Metroscopia, «por la contundencia del movimiento de Casado, esta ruptura es un camino irreversible, pero estas cosas duran lo que duran. Parece que han decidido optar por una posición menos confrontativa, y pasar a una posición más operativa aunque igualmente competitiva».

Cambio de prioridades

La primera característica del nuevo escenario político es la desaparición del modelo implantado tras la presentación pública de ‘El Trío de Colón’ el 10 de febrero de 2019. La coalición de intereses entre el PP, Vox y Ciudadanos tenía un fin primordial. Se trataba de consolidar una alianza capaz de convertirse en una mayoría parlamentaria que pudiera llevar a Pablo Casado a la presidencia del Gobierno. Sólo un par de meses antes, tras las elecciones del 2 de diciembre de 2018 en Andalucía, esa suma de intereses parecía haber funcionado.

Sin embargo, pasado año y medio, la estrategia se ha mostrado fallida de forma inapelable. La única prioridad de la derecha en España ha sido hasta ahora la de derribar como fuera al Gobierno de coalición surgido en las elecciones que se celebraron el 10 de noviembre de hace un año. Nunca han estado ni siquiera cerca de conseguirlo. El ataque ha sido en todo momento cortoplacista y seguramente por eso no ha tenido eficacia alguna. Una vez que las urnas demostraron la posición minoritaria de las fuerzas conservadoras en la España actual se ha demostrado inútil la idea de abrir una guerra sin cuartel para tumbar al gobierno a toda costa y a toda prisa.

El liderazgo de Casado

Desde su victoria en las primarias del PP, la figura de Pablo Casado siempre ha sido discutida por su falta de consolidación. Su liderazgo ha sido habitualmente puesto en duda incluso desde algunos sectores conservadores. Lo ocurrido la semana pasada, parece abrirle una evidente oportunidad de ganar en autoridad pública si mantiene una postura firme. Se trata de aprovechar el momento.

María José Canel, catedrática de Comunicación política y profesora de la Universidad Complutense, valora muy positivamente lo ocurrido el pasado jueves: «El discurso de Casado se puede poner en los libros de Comunicación política porque demuestra cómo un discurso puede tener efectos de recolocar los espacios políticos. Fue un punto de inflexión porque pilló desprevenida a toda la Cámara y a todos los actores a los que recoloca: Vox, PSOE y Ciudadanos».

Andrés Medina coincide en resaltar la oportunidad que se abre en términos de liderazgo. Defiende que «desde que se formó el Gobierno de coalición, la derecha ha estado completamente descabezada». Como consecuencia directa, Medina entiende que «hoy el liderazgo de Casado es más creíble y reconocible para los votantes de la derecha porque les ha facilitado saber quién es quién en cada uno de los partidos de la derecha».

La pugna con Ciudadanos

La decisión de Pablo Casado de romper el vínculo político con Vox plantea un cambio evidente de dirección. Con los datos en la mano, se puede afirmar que el PP estaba a día de hoy más lejos de poder encabezar una mayoría de gobierno que hace un año. El cambio de timón impuesto en Ciudadanos una vez superado el trágico desenlace que provocó de forma suicida Albert Rivera, había provocado un doble efecto en el bloque de la derecha. Cuantitativamente, el rechazo de Ciudadanos a seguir ciegamente al PP como mero soporte restaba aún más fuerza a la alianza. Cualitativamente, la apertura de Inés Arrimadas hacia el centro hacía peligrar la extensión del PP hacia ese territorio si mantenía su abierta connivencia con la ultraderecha de Vox.

Con los datos en la mano, Andrés Medina considera que «el giro de Casado al haber sido tan contundente en su expresión tiene un crecimiento muy claro en el espectro de centro. Al diferenciarse de Vox, el votante de Ciudadanos puede tener incentivos para volver. Por cada elector que el PP se disputa con Vox hay entre 2 y 3 electores que se disputa con Ciudadanos». Por su parte, Enrique Cocero entiende que con su nuevo discurso «el PP lo que ha hecho es irse a un centro que ahora mismo está más o menos desnudo porque Ciudadanos no lo está cubriendo bien y de ahí, desde el centro-moderado, se va a mover hacia la derecha en ciertos aspectos, hasta topar con el muro de Vox».

Arrimadas necesita reubicarse

Una derivada importante de la decisión de Casado es la de establecer qué dirección va a seguir a partir de ahora Ciudadanos. Parece claro que Arrimadas va a tener que estar mirando de reojo todo el tiempo los movimientos del PP en un camino que hasta ahora recorría cómodamente en solitario. Medina entiende que «la principal perjudicada» de la moción es ella: «Ahora su diferenciación con Casado va a tener que ser por la vía de cómo va a ser su relación con el PSOE. Aunque ha visto reducido su espacio político, Ciudadanos aún tiene espacio porque el vector por el que más crece es el de la utilidad».

Hay quien cree que se acerca una amenaza seria para el futuro inmediato de la formación naranja. La profesora de la UCM, María José Canel, cree que «Ciudadanos, en los últimos meses está perdiendo votos tanto por la izquierda como por la derecha. Este desplazamiento del PP al centro le puede hacer perder todavía más votos, por lo que tiene que demostrar a sus votantes que no es un nexo del PSOE y que puede ser alternativa».

Reconocer la derrota

Tras la derrota electoral del pasado año, la derecha decidió no reconocer el resultado. Aún la semana pasada, se podía escuchar a Abascal y los suyos hablar de un gobierno indigno al que siempre han negado legitimidad. Cabe entender que, entre las diferentes conclusiones que pueden extraerse del discurso de Pablo Casado, una de las más trascendentes es la de renunciar al derribo a corto plazo del actual gobierno de coalición y el inicio de un viaje de medio o largo recorrido que permita romper las barreras electorales que la propia derecha se había impuesto. Se trataría de abandonar el callejón sin salida en el que se había introducido una vez alcanzado la pared al fondo.

En opinión de Andrés Medina, «este cambio no es repentino, no es un cambio de la noche a la mañana. Se puede deber a la respuesta de: ‘¿Hasta cuándo va a durar la legislatura?’. Al asumir que va a ser larga, es posible que hayan decidido optar por movimientos más de calado. Hoy por hoy están más en la estrategia que en la táctica».

Dejar de blanquear a Vox

Si analizamos la estrategia de comunicación seguida por el PP respecto a Vox, desde la campaña de Andalucía de 2018, podríamos concluir que se ha cimentado en la idea de que ambos partidos pueden convivir sin problema porque, en el fondo, comparten el mismo espíritu. Nunca se ha considerado a los votantes de Vox, en su práctica totalidad provenientes del electorado popular, como fugados. Siempre se trasladó la idea de que era comprensible su visión más radical y crítica ante lo que ocurría porque, finalmente, volverían a encontrarse en el mismo barco, en el poder. La estrategia del PP sólo sirvió para que sus ex votantes se movieran hacia Vox sin reparo, ni cargo de conciencia alguno.

El PP debe resolver a partir de ahora este asunto clave. Debe decidir si traslada con convicción a los votantes de Vox que deben elegir porque ambos espacios han dejado de estar hermanados. Si los populares aspiran a crecer en los próximos tres años para convertirse en una alternativa de gobierno creíble tiene que dejar de compartir espacio político con la ultraderecha. Tiene tres años para ampliar su electorado. necesita hacerlo en tres caladeros. En primer lugar, animar la vuelta al PP de buena parte de los que se habían asentado en Vox. Además, necesita ineludiblemente establecer puentes con dos territorios que a día de hoy le están vedados: el centro y la España autonomista y nacionalista. Si no consigue llegar a estos espacios tiene muy difícil alcanzar el gobierno.

La reacción de Vox

¿Cómo actuará Vox? Esta es otra de las incógnitas que se abren a partir de ahora. Estos días, la formación ultraderechista ha acompasado dos movimientos diferentes. Sus portavoces mediáticos y sus redes sociales han sido críticas y casi amenazadoras contra el PP. Sin embargo, institucionalmente sus dirigentes han sido bastante templados en sus apariciones públicas. No parecen muy entusiasmados con abrir a corto plazo una batalla frontal con el PP. Queda la duda de determinar cómo actuarían los actuales votantes de Vox si Casado marca una barrera entre ambas formaciones y pide el regreso de sus votantes desplazados. María José Canel considera que «el discurso de Casado puede hacer que los votantes fieles de Vox, probablemente, se hayan sentido molestos por este giro y sigan votando a Vox. Sin embargo, sus votantes más frágiles, puede que sean proclives a volver al PP y que hayan visto en Casado la oportunidad de liderar una opción alternativa al PSOE».

Andrés Medina mantiene que «Vox tiene un suelo muy rocoso de votantes» y cree que «va a ser muy difícil bajarle de los dos millones y medio de votos en el corto plazo». Sin embargo, si el PP juega la baza de trabajar a partir de ahora con las luces largas esta coyuntura actual quién sabe si puede modificarse en uno o dos años. La otra variable a considerar es el obligado cambio de estrategia al que se vería obligado el gobierno de coalición. Como indica Enrique Cocero, «la gran estrategia que estaba teniendo el Gobierno era lanzar provocaciones a Vox por encima de la cabeza del PP». Parece claro que si el giro de Casado se consolida, la izquierda va a perder una de sus principales armas de ataque a una derecha que convivía en armonía con el extremismo populista de Abascal y los suyos.

Problemas de credibilidad

El PP había llegado a un callejón sin salida. Si Pablo Casado decide abrir una nueva ruta hacia lugares más abiertos deberá resolver un serio problema de comunicación política. Debe hacer creíble su discurso de apertura de una nueva etapa y, además, compatibilizarlo con las decisiones que día a día debe asumir en la contienda política cotidiana. La primera gran disyuntiva será la de definir su posición ante la emergencia sanitaria del coronavirus. Hasta ahora, se ha limitado a plantear una total oposición a las medidas gubernamentales, con Madrid como ariete principal.

En los próximos tiempos va a tener repetidas oportunidades para plantearse un cambio de posición que muestre su distanciamiento del inmovilismo frentista de Vox ante la cuestión. Tal y como lo analiza Enrique Cocero, «tras este giro, la dureza del PP contra el Gobierno tiene que ser constructiva sin caer en radicalismos fáciles, porque entonces volvería a estar solapándose con Vox y en ese solapamiento, Vox saldría ganando siempre».

La crisis del COVID-19 plantea en realidad una magnífica ventana de oportunidad. Si el PP decide empezar a plantear un espíritu de colaboración con el Gobierno sería fácilmente explicable y comprensible por sus seguidores. La emergencia abre un escenario de excepcionalidad que facilita participar en un espíritu desideologizado marcado por la búsqueda del bien común. Ayudaría a marcar diferencias con Vox, a poner en dificultades a Ciudadanos en su libre asentamiento en el centro y le permitiría, por primera vez desde la moción de censura a Rajoy, compartir acuerdos con fuerzas nacionalistas como el PNV. Difícilmente va a aparecer una oportunidad semejante.

Elecciones en EEUU: Trump o Biden

El lunes 26/10 se celebró el #WebinarEFPA46 Elecciones en EEUU. La cuenta atrás ha comenzado. Trump o Biden, ¿quién ganará? de la mano de Susana Criado, directora de Capital Intereconomía y Enrique Cocero, CEO 7-50 Strategy. La periodista nos ha dejado este resumen.

¿Trump o Biden? ¿Quién será el próximo inquilino de la Casa Blanca?

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Es la pregunta del millón y a una semana de la gran cita electoral Enrique Cocero, consultor político y ceo de 7-50 Strategy se moja “Le doy un 70% de probabilidad a que gane Biden, pero cualquier cosa puede pasar”.

Es la pregunta del millón y a una semana de la gran cita electoral Enrique Cocero, consultor político y ceo de 7-50 Strategy se moja

Le doy un 70% de probabilidad a que gane Biden, pero cualquier cosa puede pasar

Legado económico de Trump

¿Quién ganará? Trump o Biden

Donald Trump llegó al poder con la promesa de lograr un crecimiento económico superior al 5% anual. Tenía una situación favorable a su favor, gracias al trabajo realizado por la Administración Obama para superar la crisis financiera.

A través de un gran aumento del gasto público y un recorte de impuestos, logró el pleno empleo a principios de 2020, con un desempleo histórico del 3,5%, aunque nunca alcanzó los ambiciosos objetivos de crecimiento que se había marcado (se quedó en la mitad).Además logró cifras históricas para dos colectivos.

El paro entre los negros bajó al 6% y el desempleo entre los latinos descendió también a cotas históricas del 5%.

Trump ha sido un presidente populista en el ámbito económico, vigilado por una Reserva Federal muy cuidadosa en controlar la inflación y limitado por un poder legislativo que solo se ha rendido parcialmente a su desregulación. Reclamaciones en algunos asuntos: salud, medio ambiente, mercados financieros.

Trump prometió acabar con el déficit comercial y, entre mensajes proteccionistas y provocaciones apenas sin respuesta, lanzó costosas guerras comerciales con países aliados y con China en un intento por volver a trazar los acuerdos comerciales existentes. Pero el déficit comercial se fue a 67.100 millones de dólares en agosto, el más alto en 14 años debido al incremento de importaciones de bienes durante la pandemia.

Cuando hace unos meses el coronavirus produjo un shock tanto de oferta como de demanda, la rápida reacción de republicanos y demócratas fue aprobar un paquete de estímulo equivalente al 13% del PIB, algo nunca visto desde la Gran Depresión, que elevó un enorme déficit público al 17%.

Gracias a estas medidas de emergencia bipartidistas, muchas pequeñas empresas no tuvieron que cerrar sus puertas. Sin embargo, como ha ocurrido en los países más afectados, la economía ha sufrido enormemente y el desempleo se ha disparado: subió al 15% en abril de 2020 para caer por debajo del 8% después del verano.

Trump prometió eliminar la deuda en ocho años, pero ni iba bien encaminado ni la pandemia ha ayudado, al provocar un aumento en el gasto federal. Ahora, la deuda nacional se sitúa en 26,5 billones de dólares.

Con esta situación económica, la reelección de Trump se ha complicado, sin volverse imposible

Su narrativa de haber logrado el mayor despegue económico de la historia ya no se sostiene, pero sigue vendiendo optimismo ante la adversidad, algo fundamental en tiempos de crisis. Ahora los mercados y el mundo entero esperan como agua de mayo un nuevo paquete de estímulos y lo más probable es que el país lo tenga.

También se espera que la Reserva Federal mantenga las tasas de interés cercanas a cero hasta 2023, reduciendo los costes de endeudamiento.

Biden y Trump, propuestas económicas

¿Quién ganará? Trump o Biden

Tanto Trump como Biden quieren un mayor gasto en infraestructuras. Los republicanos no quieren que ese dinero, al menos 1 billón de dólares,  esté bajo el paraguas de ayudas de estímulo por coronavirus, quieren gestión estado por estado.

El  plan Biden también se focaliza en la lucha contra el cambio climático

  • Cero emisiones netas de efecto invernadero.
  • Nuevo programa federal para la investigación e innovación en energía limpia.
  • Modernización de escuelas.
  • Mejora en vías de transporte en su primer año de mandato.
  • Infraestructuras en áreas de alta pobreza con opciones de transporte limitado.

Trump por su parte quiere extender la reforma fiscal de 2017 para las personas físicas

El demócrata quiere revertir los recortes de impuestos y  aplicar el impuesto sobre la nómina a aquellos que que tengan rentas más altas. Por último el presupuesto de Trump propone recortes de gastos a Medicare y a Medicaid. Biden, que se opone al Medicare para todos,  quiere crear una opción pública y reducir la edad de eligibilidad para Medicare a 60 años.

A nivel de comercio exterior

Biden se quiere apoyar en Europa y otros países aliados para ejercer presión sobre China. Trump durante su mandato ha utilizado su verborrea y populismo para atizar a China, algo que ha quedado en un segundo plano cuando el virus se hizo el amo de la escena.

Tic, tac, tic …

¿Quién ganará? Trump o BidenLa cuenta atrás ha comenzado. El próximo martes son las elecciones y lo que más teme el mercado y el mundo entero es un resultado ajustado que haga que Trump no acepte el resultado, y que uno y otro se enzarcen en una batalla de reclamaciones jurídicas. Veremos qué pasa, pero lo que está claro es que como muy tarde el 20 de enero – así lo dice la Constitución del país- la Casa Blanca reciba al inquilino que la habitará los próximos cuatro años.

Alternativas al Estado de Alarma

Brief 7-50 strategy

Alternativas al Estado de Alarma

Se está hablando mucho sobre qué alternativas tiene el Gobierno si no se aprueba la prórroga del Estado de Alarma. Os compartimos un resumen sobre posibles escenarios y la intervención de Enrique Cocero sobre este tema en «La Noche en 24h»

El Gobierno es frontal: No hay alternativa al Estado de Alarma y la no aprobación de su consecución el el Congreso podría poner en riesgo las medidas sociales. José Luís Ábalos ha declarado que, tras la conversación Sánchez – Cásado, el Gobierno interpreta que Pablo Casado no va a respaldar la continuidad y el presidente del Gobierno «ha advertido» al líder de la oposición que su postura puede «llevar a España a un caos sanitario y económico». «No quiero ser alarmista, pero si efectivamente el estado de alarma decae imagínese el día siguiente, todo el mundo tiene que incorporarse a su actividad». «No renovar el estado de alarma los haría responsables del caos.»

Posibles alternativas:

La Ley General de Salud Pública:

Exige, entre otras medidas que comprometen al Gobierno a diligencias de transparencia e información, que “Las actuaciones de salud pública deben evaluarse en su funcionamiento y resultados, con una periodicidad acorde al carácter de la acción implantada” (artículo 3, apartado e)

Ley Orgánica de Medidas Especiales en Materia de Salud Pública (de 1986 con última actualización el 11 de marzo de 2020).

Una ley breve que obliga al estado al tratamiento de enfermos.

Ambas leyes observan el principio de proporcionalidad y, para ello, obligan a desplegar un sistema de control y reporte sobre la enfermedad que hoy por hoy el Gobierno no ha demostrado tener. Es decir, el confinamiento aún es necesario para el Gobierno dado que no controla la realidad de la población contagiada. Añadir a esto una involucración necesaria de las administraciones autonómicas (art. 52 de la Ley General de Salud Pública).

Se podría también tramitar una ley orgánica por la vía de urgencia, lo que implica mayoría absoluta del Congreso, en una votación final sobre el conjunto del proyecto, es decir, sin posibilidad de enmiendas parciales, lo que implicaría una negociación bastante extensa dada la configuración actual.

El Gobierno podría, a su vez, dar por finalizado el Estado de Alarma actual y reiniciar uno nuevo por otras dos semanas, lo que sería una solución que podríamos calificar de filibustera.

  • Lo más probable es que, en consecuencia, se presentase un recurso de amparo al constitucional por lo que, entre el fin del actual estado de alarma y el nuevo decreto pasarían unos 2-3 días como mínimo en el que no habría estado de alarma.
  • Decretado el nuevo estado de alarma volveríamos a las medidas acordadas pero al presentar el recurso, en teoría, queda invalidado hasta que el TC se pronunciase.
  • Una medida así dificultaría en extremo futuras prórrogas dado que sería difícil que no se denunciase exceso de autoritarismo.

La vigencia de la aplicación de los ERTE se podría ampliar mediante la redacción de otro Real Decreto Ley, con lo que no hay una conexión necesaria Estado de Alarma con medidas sociales.

Enrique Cocero lo explica en La Noche en 24h

Puedes ver el programa completo de La Noche en 24h

Perfiles falsos de facebook: la realidad tras el ruido

Conseguir tráfico en una web, dinero mediante estafas o infectar con un virus tu equipo podría ser la explicación a la polémica de los perfiles falsos que interaccionan en la página de Facebook del Ministerio de Sanidad.

No es la primera vez que abrimos nuestro perfil de Facebook y recibimos la solicitud de amistad de una persona que no conocemos. Hay quien acepta las solicitudes sin importar si conocemos a la persona o no. Seguramente, no es la primera vez que, aceptándola o no, hayamos entrado en el perfil de ese “desconocido” porque nos llama la atención el nombre y la foto de perfil. Chica, de entre 18 y 35 años, soltera, con foto de cara y con poca o ninguna información más. Algunos de estos perfiles son de reciente creación aunque hay otros, los que suelen tener más información como un trabajo, estudios… comparten publicaciones en su muro.

Hace años, crear una cuenta falsa en Facebook y que la propia red social no la cerrase, era más fácil que ahora aunque, a pesar de las estrictas políticas de uso de Facebook, sigue habiendo millones de cuentas falsas esta red social. De hecho, un estudio evidenció que la mitad del total de los usuarios registrados eran cuentas falsas. Desde entonces, Facebook endureció las medidas para eliminar las cuentas falsas de su aplicación al ritmo de un millón por día como aseguró la directora de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg.

Entender la evolución de Facebook ayuda a entender el funcionamiento de estos perfiles falsos y por qué todos tienen un cierto parecido. Si bien es verdad que muchos perfiles falsos son utilizados para ocultar la identidad de un usuario para interactuar positiva o negativamente en grupos o páginas de la propia plataforma, hay otros que se utilizan de manera comercial para aumentar seguidores en una página, incrementar las interacciones (“likes”, compartidos…) y los que se utilizan para estafar a usuarios reales.

Para crear un perfil en Facebook necesitas unos requisitos como un correo electrónico, poner un nombre, llenar la información solicitada, una foto… Algunos de ellos no son obligatorios pero si no los cumples, la aplicación automáticamente detecta que tu perfil incumple sus políticas de uso y, o bien bloquean o directamente eliminan la cuenta.

Además, cuando creas un perfil, no puedes enviar solicitudes de amistad ni hacer publicaciones de forma masiva ya que Facebook te detectará como usuario spam y, de nuevo, bloqueará o eliminará tu cuenta.

¿Por qué y cómo operan las cuentas falsas que han interaccionado en las publicaciones del Ministerio de Sanidad?

La respuesta a porqué interactúan estas cuentas falsas mediante la asignación de “likes” a las publicaciones del Ministerio de Sanidad es muy sencilla: porque consiguen, de manera muy eficiente, una lista de usuarios a los que poder estafar.

 Cuando una página de Facebook es muy visible y tiene publicaciones muy activas, o cuando una página está haciendo publicidad en la red social y está consiguiendo muchas interacciones, los que gestionan estas cuentas falsas obtienen de ellas listas de usuarios a los que, sin necesidad de seguir, pueden enviar un mensaje a través de Messenger y empezar a interactuar con el usuario sin incumplir las políticas de uso de Facebook.

Si bien es cierto que para poder empezar un chat con cualquiera de estos perfiles no es necesario dar “like” a la publicación, es probable que, como estos chats están automatizados por bots, la herramienta que utilicen para abrir conversaciones masivas necesite la orden/directriz de abrir conversación a los perfiles que interactúan en una misma publicación que el perfil falso.

En Twitter esto es mucho más fácil ya que, mediante una aplicación propia, puedes ordenar a tu cuenta falsa hacer retweet, like, comentar o seguir a cualquier cuenta o a los seguidores de una cuenta o a los integrantes de una lista pública. En Facebook, en cambio, la descarga de datos es más restringida, por lo que las aplicaciones para desarrollar comportamientos automatizados como este están limitados y requieren acciones muy concretas.

Estas cuentas falsas, una vez inician una conversación con un usuario con un mensaje genérico como un “hola”, cómo estás…”, no vuelve a interactuar hasta que el usuario le contesta. Cuando ocurre, la cuenta sigue la conversación. Normalmente, cuando se inicia la conversación, ya detectamos que algo no va bien. Como el que contesta suele ser un robot, suele cometer fallos al escribir en castellano tanto empleando palabras que no existen como redactando mal o confundiendo el género de su mismo perfil o del perfil del usuario al que quiere estafar.

Suele derivar la conversación a temas eróticos y envía enlaces a páginas o videos supuestamente de contenido sexual. Otras modalidades envían mensajes para hacer donaciones a supuestas ONG, incluso hay perfiles (más sofisticados) que incluyen información en su cuenta que les hace pasar por asesores financieros. No es el caso que nos ocupa, pero también los hay en el mundo de las cuentas falsas.

¿Qué buscan estas cuentas falsas?

Principalmente buscan dinero, y ese dinero se consigue a través de varias vías. Puede que lo que en ese momento busque ese perfil falso sea incrementar el tráfico de una web e incluso puede instalarte notificaciones en tu buscador para que te aparezcan cada vez que publican en esa web, que así accedas y con ello aumente el tráfico. O puede ser que quieran infectar tu equipo por pura diversión, o implementar en el ordenador un troyano y pedirte un rescate por rescatar tus datos.

Estas cuentas también pueden acceder a tus datos sobre el inicio de sesión y poder utilizar tus redes sociales a su antojo. No sería la primera vez que hayamos visto la publicación de un enlace con supuesto contenido gracioso o pornográfico en el perfil de un amigo que nunca publicaría nada en ese sentido o que un amigo, con el que hace tiempo que no hablamos, nos escribe por Messenger pidiendo que cliques en un enlace. Controlando tu perfil de Facebook pueden cumplir sus objetivos de forma más rápida y eficiente.

Se han escrito varios artículos sobre los perfiles falsos que intentan estafar a usuarios de Facebook. Casi todos coinciden en que la mayoría de perfiles suelen ser, como hemos descrito al principio: chica, de entre 18 y 35 años, soltera, con foto de cara y con poca o ninguna información más. En este artículo de vice.com podéis ver la experiencia con una cuenta falsa.

Si bien el Gobierno podría haber pagado una campaña de apoyo falso o un tercero le podría haber montado una campaña de “falsa bandera” para culpar al Gobierno, esta opción se esfuma cuando las características de los perfiles y la manera de actuar concuerdan con lo descrito anteriormente.

Josep Mª Arpal Ruiz, COO 7-50 Strategy

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Consenso

Cuando escucho a Pablo Echenique hablar de una derecha hiperventilada, me parece un mal chiste en un momento en el que faltan respiradores. Pero la situación es tan crítica que entiendo que puedo estar haciendo asociaciones fáciles dejándome llevar por pura precipitación de pensamiento. Eso sí, entiendo aún menos cómo es que se deja llevar él o la ultraderecha para darle excusas.

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