El nuevo modelo

Si me preguntaran diría que la manifestación de Colón fue un autocebo. Cierto es que a toro pasado… pero algo no me sonaba bien. Me explico: una convocatoria de Ciudadanos que podía desembocar en una demostración masiva contra el planteamiento de gobierno de Pedro Sánchez, marcaba el tiempo de acudir para no perder comba en un futurible.

Una manifestación planteada sin protagonistas y que sucumbió a una foto que ha querido ser estirada tanto como la de las Azores pero, como diría Julian Barnes, “quería conseguir el papel y nunca lo iba a conseguir.”

Pedro Sánchez estaba preparado. El detonador eran los presupuestos: si los presentaba, era para perderlos y convocar elecciones cuando tuviera la campaña cerrada. Si aguantaba con los de Mariano Rajoy, esperaría a otoño escuchando que el gasto vigente no era suyo, pero tendría buenos datos de empleo.

Presentó presupuestos, no los logró pasar y eso justificaba elecciones. Pedro Sánchez anunció el 15 de febrero la disolución de las cámaras y la convocatoria de elecciones generales, el futurible dejó de ser tal y lo hizo mientras el eco de la manifestación pidiendo elecciones se ahogaba.

De forma inmediata la campaña del PSOE estaba en marcha. En la estación de Atocha, el domingo 17, dos días más tarde del anuncio, se podía ver en una pantalla que tres de cada ocho anuncios eran del PSOE. Nueva imagen, todo inundado de rojo, como reclamando territorio, y “La España que quieres” como slogan y capitalizando el nombre de nuestro país. 

Pedro Sánchez lo tenía todo listo. Una campaña a su medida, no a la del partido y un partido a su medida, no a la de su ideología. Una campaña al candidato (y creo de verdad que esto es el futuro de las campañas políticas, como ya ha ocurrido en Francia con Macron). No hubo sorpresas, aunque sí titulares, con las listas y todo estaba medido si hablamos de eventos, apariciones, entrevistas… nada que pusiera en riesgo la imagen presidenciable.

Mientras, en el resto de sedes, a ejecutar acciones. No había tiempo de generar una planificación como la de Ferraz, porque Ferraz había dominado los tiempos.

Hemos vivido una campaña vertiginosa, en la que cada momento ha sido decisivo, sobre todo para los candidatos de la oposición: Vox decidió hablar de lo suyo, a los suyos y, quien quisiera subirse al carro, tenía motivos más que de sobra para entender el mensaje. No ha habido ninguna duda y cada acto era una reivindicación y así se ha comunicado. Lleno tras lleno, una marea de personas ha agitado banderas y comulgado con los principios básicos de la campaña: Vox y España.

Vox ha sido el gran protagonista de esta campaña y ha sido el motivo de preocupación de muchos sectores. España entraba en el segmento de países que tenían un ala ultra-conservadora (otros prefieren ultra-derecha), que podría condicionar la política de un país. Y no hablamos de un país menor, aún menos si consideramos que Gran Bretaña está en trámites de abandonar la UE.

Los medios se volcaron con Vox, especialmente los medios más progresistas. Buscando paliar el eco, éste se acentuaba y, en un giro bastante ágil se cambio la tendencia, algo que también hizo Pedro Sánchez. ¿El truco? No ir a por Vox. No ser el facilitador, sino ir a por quién podía llevar a Vox en un supuesto pacto de gobierno: Partido Popular y Ciudadanos. 

Esto dejaba campo libre a Podemos y a un experimento que ha funcionado, que es limpiar la imagen de Pablo Iglesias, desaparecido por su baja de paternidad y que generó un “hype” destacable a la hora de plantear su vuelta a la primera fila de la actividad política.

Ayer se cerraron las campañas y hoy es la jornada de reflexión. Un sábado que puede parecer especial, pero que cada vez lo es menos, ya que la penúltima vez que fuimos a elecciones, lo único que se logró es que hubiera una elección pocos meses después. Un escenario fragmentado que debería mirar a la estabilidad y el crecimiento, especialmente cuando se acaba de anunciar que un 20% de los empleos de nuestro país se pueden perder por la automatización.

Enrique Cocero

Consultor electoral y socio Fundador de 7-50 Strategy

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