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Estrellas o jugadores – 7-50Strategy

Estrellas o jugadores

Artículo escrito y publicado en la edición impresa de expansión del 18 de enero de 2019.

En un deporte centenario como el baseball y que ha generado tanta literatura y tanto cine, hay dos citas por las que siento debilidad. Una es de Tommy Lasorda: “La temporada regular son 162 partidos. No importa lo malo que seas, vas a ganar 54. No importa lo bueno que seas, vas a perder otros 54. Es el otro tercio el que marca la diferencia”.

La otra es de Earl Weaver: “¿Racha? La racha dura hasta que sale el pitcher en el siguiente partido”.

Se acercan elecciones. Tenemos por delante la triple convocatoria de mayo y, en el horizonte, unas generales que no creo que ocurran hasta ver los resultados de las primeras. En todas esas campañas se cometerán aciertos y errores, los segundos generarán más comentarios y titulares que los primeros, consumirán más en el tiempo obligando a alterar agendas, y ninguna candidatura podrá escapar a ello. En definitiva: se ganarán algunos partidos, se perderán otros y las rachas durarán hasta la siguiente comparecencia pública.

Así que, si nos metemos en la cuestión de las candidaturas, decir que España no funciona en un sistema aislado. No es como aquellos problemas de física en el que una bola recorría un plano inclinado y se suponía rozamiento cero o uno de economía en el que se suponía que todos los agentes que intervenían en el mercado estaban perfectamente informados.

España, como cualquier otro país de nuestro entorno, es un sistema permeable, con muchos impactos e influencias y en el que se producen nuevas dinámicas que modifican, entre otras, la realidad política. En España estas dinámicas simplemente han aparecido más tarde. Movimientos por la izquierda como Podemos ya funcionaban en otros países antes de que los de Pablo Iglesias desembarcaran y, de hecho, en algunos de ellos hasta gobiernan.

Por el lado de la derecha, hagan su elección; ¿Se acuerdan de aquellos tiempos de temor a lo Neo-Con o del Tea Party? Pues todo aquello ha quedado atrás y lo que se nos presenta hoy incluye a Le Pen Francia, Trump en Estados Unidos, Salvini Italia, Orban en Hungría o Bolsonaro en Brasil. Diferentes entre sí, pero todos unidos por ser nombrados bajo distintos significantes como puedan ser “populistas de derechas”, “extrema derecha”, “las derechas” o “ultraderecha”.

Todos ellos son términos que se usan para identificar al partido o al candidato más afín a esa ideología, pero que los rivales aprovechan para incorporar, antes o después, a cualquiera que entre en negociación con ellos. Es innegable que, se les llame como se les llame, hoy son los protagonistas y marcan la agenda, los titulares o los tweets y acompañan a una continua búsqueda de golpes de efecto y audiencia. Así que, si volvemos a la analogía deportiva, estamos en plena temporada y los equipos se están armando en fichajes para incrementar sus opciones y tener una mayor relevancia de inicio que pueda hacer frente a este protagonismo.

“Encontrar al candidato” parece ser el mantra para este momento electoral en el que ya estamos tras toda una vorágine generalizada de primarias, más primarias, escisiones, abandonos, incorporaciones, salidas, nombramientos ministeriales y demás movimientos en los distintos tableros. Los reacondicionamientos y la demanda de titulares han dejado a los partidos hiperactivos a la hora de comunicar, pero no están holgados de banquillo.

Entonces, a la hora de decidir, ¿merece más la pena que la candidatura la detente alguien que sea popular o que sea solvente? ¿Solvente a riesgo de perder en popularidad? ¿Popular a riesgo de perder en solvencia? Las respuestas a estas preguntas no son triviales y algunos de los puestos a cubrir van a ir a campañas locales o regionales que serán muy mediáticas, que van a ser seguidas muy de cerca de nivel nacional y que pueden marcar la agenda de otras campañas que ni siquiera estén en la misma región. Hay que equilibrar entre la solidez y la relevancia y es que no siempre van de la mano.

Cada campaña electoral es nueva y lo es porque todo aquello que fue decisivo en las anteriores elecciones no va a ser lo que protagonice las próximas. En Andalucía, por ejemplo, ya hemos visto la silueta de Vox planear, incluso invadir la campaña electoral y esa silueta ha impregnado también las negociaciones para formar gobierno con lo que, hoy, parece complicado que vayamos a salir de la dinámica de los protagonismos y pasar a la de las propuestas (y no será porque no las haya campo a cubrir, porque ahí tenemos cómo combinarían las propuestas de digitalización y automatización con las de creación de empleo).

 

Enrique Cocero

Consultor electoral y socio Fundador de 7-50 Strategy

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