La importancia del territorio

Artículo escrito y publicado para www.expansion.com en la edición impresa del martes 29 de enero de 2019.

Las elecciones de mayo serán algo más que un diagnóstico de la percepción de los españoles sobre nuestra realidad política (de hecho, supondrá la aparición de muchos diagnósticos). Será la encuesta de las encuestas y, por tanto, la orientación interna de los partidos para enfrentarse a unas generales aún no convocadas.

Digo una “orientación” y no “radiografía” porque no se vota al mismo nivel en unas generales, que en unas autonómicas, municipales o europeas. No se vota igual al Congreso que al Senado y las urnas son el mismo día…

En unas municipales uno ve el ayuntamiento a la distancia de un brazo: la limpieza de las calles, la recogida de basuras, el estacionamiento de los coches, impuestos, ayudas, tráfico… el pan, vamos, mientras que en unas europeas Estrasburgo y Bruselas están muy, muy lejos.

El voto local o regional muestran que la cercanía importa mucho y que el “gran líder” es un modelo que ya no funciona como funcionaba en la época de Aznar o de González (ni hablemos del modelo mesiánico que aún intenta respirar). Lo ocurrido durante años en el País Vasco y ahora en Cataluña ha despertado una mayor conciencia de lo propio en todo el país y es que el agravio comparativo pesa mucho.

Aquí es de donde los partidos a nivel nacional han de poner sus ojos, su capacidad de equilibrio y su estrategia junto a las figuras locales porque, a nivel nacional, no puedes contentar a todo el mundo. Sobre el papel sí, claro. Hay un par de dichos en consultoría que rezan “Power Point lo aguanta todo” y “una Excel adecuadamente torturada, dice lo que uno quiera”, pero luego, si los días pasan y lo prometido no llega, la atomización, ese refugio en lo cercano, se potencia y no sólo perjudica al líder nacional, sino también al local que se situó a su lado.

Un candidato a la Presidencia del Gobierno tiene muchas facultades, pero la ubicuidad no es una de ellas. En la planificación de las campañas se mira con mucho detenimiento la agenda, desplazamientos, apariciones, localizaciones, temáticas según éstas últimas y, por supuesto, las horas en las que se realizan las intervenciones para poder permitir a los informativos conectar en directo en un momento en el que el mensaje tenga relevancia a nivel nacional.

Pero como no se puede estar en todos sitios al mismo tiempo, se ha de confiar en el valor, el esfuerzo y el buen hacer de los representantes locales y, de aquí, un añadido a la importancia de la que ya gozan los llamados “barones” y un factor crítico para los distintos partidos.

Caso Podemos: Pablo Iglesias se ha encargado todos estos años de ir agrandando el espacio que le separe de cualquier persona o grupo que le pueda hacer sombra en la hegemonía del partido.

Por hegemonía no sólo entiendo ser la figura predominante que administra sus intervenciones con una fuerte conciencia de exclusividad, sino que su estructura se forme de tal manera que sus intereses coincidan con el interés general, que su pensamiento y propuesta prevalezcan por encima de cualquier disensión. No hay dominación, por tanto, porque la estructura ya ha sido adaptada a que esos intereses coincidan.

Iglesias entendió que la cercanía de las mareas, esa territorialidad que genera confianza, sería lo que podía dar una mayor seguridad de penetración en el voto. Pero, desde mi punto de vista, ha chocado con dos elementos sangrantes: el primero que es complicado mantener un nivel de compromiso y participación como del que se presumía en los inicios de Podemos.

El segundo un personalismo excesivo en la búsqueda de la hegemonía que comentaba arriba y que se ha ido de frente con otros personalismos y otros intereses más locales que también buscan potencia.

Otro caso es el del PSOE. El PSOE lleva en su ADN la organización en federaciones y en las federaciones mandan los locales, lo cual, de nuevo, puede suponer una ventaja a la hora de permeabilizar regionalmente.

Pero también puede suponer un importante dolor de cabeza para los de la calle Ferraz cuando, buscando ganar enteros desde Moncloa, entran en juego los intereses regionales (ejemplo reciente; el PSOE de Extremadura hace pocas semanas apoyando el 155 sobre una propuesta del PP). Así que… ¿quién puede garantizar mejor la representatividad en el Congreso de los Diputados?

Pongan por caso Andalucía. El PSOE tiene ahora mismo 20 escaños de esta comunidad autónoma sobre un total de 85. Es decir; un 23,5% de su representación viene de un territorio en el que Susana Díaz es su principal valedora. ¿Cree Pedro Sánchez que Susana Díaz le puede mantener o incluso incrementar esa representación o cree que hay alguien que pueda hacerlo mejor? De nuevo, el candidato no es ubicuo, así que alguien con profundidad ha de estar mirando por la región.

Evidentemente más difícil lo tiene Iglesias con todo lo que está ocurriendo recientemente. En Andalucía se han evidenciado fricciones y en Madrid se ha producido una fuga de notables. El cisma podría no quedar aquí si surge una marea en Madrid que haría de Iglesias el principal damnificado porque él será cabeza de lista y le  podría salir un nuevo rival (o enemigo) que cubriría todo su espacio ideológico, ya que la pelea está más en cuestiones internas que de programa.

Cuando alguien habla de un superdomingo siempre acabo pensando que sería desperdiciar recursos e información. Recursos porque no creo que sea buena idea arrastrar o dejar ser arrastrado por las actuaciones de otro e información porque, como decía al principio, mayo será la encuesta de las encuestas si se saben leer los resultados de forma adecuada (sin torturar excels).

La importancia del territorio

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