Lo mejor de dos mundos

Las elecciones de abril van a ser las elecciones más personalistas que hayamos conocido. No serán tan personalistas como las siguientes Generales, que lo serán más, pero sí mucho más que las de 2016. Con ello Pedro Sánchez habrá cubierto uno de sus primeros propósitos y es que esto vaya sobre él como candidato, no sobre el PSOE como respuesta.

A nadie se le escapa que, desde que decidió volver a presentar frente en las primarias contra toda una estructura institucional, su persona y su motivación absorbía todo el interés. Lo hizo a sabiendas de que es atención era su capital de mayor valor, casi su único capital.

Lo mismo con la conformación de su gabinete hasta el punto de que las ruedas de prensa de Celáa, y más las de Calvo, sólo incrementaban la expectativa sobre su siguiente aparición. Ministros con un alto componente operativo, en absoluto estratégico, que hablaban a sabiendas de que habría una última palabra, fuera cuando fuera que ésta llegara.

La campaña electoral será la continuación de esta línea. Ya lo vimos el viernes en la comparecencia de las 10 de la mañana, lo hemos visto el fin de semana en Andalucía y el lunes en TVE. No habrá más protagonista que él, porque éste es su proyecto. Ábalos, Iceta, Lastra (Robles lo dudo mucho) y otros cercanísimos saldrán a hablar en eventos satélite o a atajar cuestiones que resulten incómodas o no suficientemente “presidenciales”.

Sánchez va a tirar de todo recurso posible (ya hemos visto el veloz despliegue de la campaña con el corazón) bajo la sencilla premisa de permanecer en Moncloa y buscará en los territoriales el respaldo y la implicación necesarios como para ir cuadrando números y votos, tengan estos en mayo elecciones o no.

Sus primeros votos a ganar son los de los votantes que puedan dudar desde Ciudadanos o Podemos. Podemos está en horas bajas y al PSOE le interesa aprovechar la desilusión con el partido morado para, sobre todo, relegarlos allí donde D’Hondt no permita abrir mucho el abanico: 26 provincias con 5 o menos escaños en los que el PSOE debe luchar por conseguir 2 de ellos si Podemos tiene al alcance 1.

Con respecto a Ciudadanos ya hemos visto como, en la Sesión de Control del miércoles, Sánchez ha ido buscando enmarcar al partido naranja en la ultraderecha y como desertor del liberalismo. Recordemos que, a principios de enero, ya declaró que quería representar al liberalismo que Ciudadanos había dejado “huérfano” (Rivera entiendo que había visto venir esta bola).

Así que el resto de candidatos tendrán que decidir si esta campaña la quieren desarrollar en la misma línea personalista de Sánchez o arroparse en la estructura de sus partidos como la opción a votar a una candidatura grupal donde todos aportan. El problema está en que el planteamiento de Sánchez arrastra mucho interés en el público y la existencia de una pugna personalista siempre tiene tirón, así que no mostrar una alternativa clara y abierta ante ello, sea cual sea la elegida, tiene muchas papeletas para que se pierda interés.

Quién no se tendrá que preocupar mucho de esto es Pablo Iglesias. Durante los últimos años se ha encargado de ir eliminando estructura cercana a su predominancia y ahora mismo es líder indiscutible en Podemos. Esto no implica que se le vea como candidato a la Presidencia del Gobierno, sino como facilitador y ni siquiera, porque primero está la matemática electoral que él mismo podría estar torpedeando en su pugna por la izquierda… o, mejor expresado, en la izquierda.

Ahora, personalismo o no, nadie renuncia al control sobre las listas electorales. Uno puede ser el candidato, pero que no le toquen el acompañamiento. Muchos intentos de reforma electoral han observado desde el distrito único al cambio de D’Hondt por Sainte-Leaguë y otros ajustes que pudieran favorecer a los impulsores, pero nadie habla de implantar un sistema como el británico o el americano, donde el diputado se deba primero a su distrito y luego a su partido.

Tener al alcance la estructura para poder ejecutar la campaña como uno desea sin poner en riesgo el ejercicio posterior de defender el programa en el Parlamento con unos números invariables (siempre que no haya tránsfugas), es sin duda poder contar con lo mejor de dos mundos.

Enrique Cocero
Consultor electoral y socio Fundador de 7-50 Strategy

lo mejor de dos mundos Enrique Cocero Expansion

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