Primarias en EEUU 2020

El próximo 3 de febrero dan comienzo las primarias en EEUU 2020 para las elecciones presidenciales norteamericanas con los Iowa Caucuses, una elección de las llamadas semicerradas y que permitirán a los demócratas elegir 41 delegados adscritos a los distintos candidatos que se presenten y 8 delegados no adscritos.

Es decir, no es un “Winner-Take-All”, pero apenas ninguna primaria lo es y, las que lo son, son exclusivamente republicanas.

Números: en la Convención Demócrata que tendrá lugar del 13 al 16 de julio en Milwaukee, Wisconsin. A ella asistirán 4.750 delegados de todo el país, de los que 3.979 serán delegados adscritos y 771 superdelegados, es decir delegados no electos y que normalmente son altos cargos del partido o representantes en el Capitolio. Una cuota que ponen los notables para asegurarse representación y, sobre todo, capacidad de lobby llegado el caso de que en la Convención haya más de un candidato a ser el cabeza de cartel. No obstante, este año hay nuevas reglas que limitan el voto de los superdelegados buscando incrementar la participación: ante menos influencia de los notables, más esperanzas habrá de que las bases hagan oír su voz.

Iowa, con 41 delegados adscritos, no es un estado potente: no es Samoa o las Marianas (6), pero está muy lejos de California (415). Además, supone 6 votos electorales en las elecciones que tendrán lugar el 3 de noviembre de este año, con lo que, de nuevo, no es Montana, las Dakotas, Wyoming, DC o Delaware (3), pero tampoco (de nuevo) California (55). Es decir; si los Caucus de Iowa no fueran la primera votación en celebrarse, simplemente serían unas primarias muy discretas.

Hoy quedan 13 candidatos demócratas sobre un total de 29 que iban a presentarse en todo el país. Los últimos en abandonar la carrera han sido la espiritual Marianne Williamson y ya gente más sólida como Corey Booker, Julián Castro (sí, va con tilde), Kamala Harris, Sestak, Bullock, Messam y el tejano Beto O’Rourke que llegó a pensar que casi ganar a Ted Cruz (-2.6 p.p) en la elección al Senado sería una buena plataforma para que el país entero le abrazara como candidato a la presidencia.

Pero este año Iowa no sólo es relevante por sus primarias madrugadoras, sino que es uno de los estados que en 2016 Donal Trump trabajó con mucha intensidad para lograr su victoria. Cada vez que tengo oportunidad recuerdo que Clinton sacó en las pasadas presidenciales casi 3 millones de votos más que Trump y sólo en California +4 millones de diferencia… y no sirvió de nada. No es de extrañar, pues, que la iniciativa del National Popular Vote (NPV) haya vuelto a ponerse en relevancia. Nació tras el recuento de Florida y la sentencia del Supremo en las elecciones de 2000 en las que Gore obtuvo, a nivel nacional, algo más de 530.000 votos sobre Bush, pero éste se llevó los 25 colegios electorales del estado del sur por 537 votos Y con ellos la elección.

En 2016 Iowa, Wisconsin, Michigan, Ohio, Pennsylvania y Florida dieron la espalda a Hillary Clinton para mirar a Trump, es decir, 6 de los 13 estados que tradicionalmente se consideran Swing States. Ellos, le permitieron al actual presidente obtener el favor de 306 colegios electorales por 232 de Clinton (un candidato necesita sumar 270 para ganar) y, si somos maliciosos, haber perdido Iowa hubiera hecho a Trump presidente de igual manera. Ahora, si miramos el mapa de los EE.UU. los 5 primeros estados enumerados en este párrafo recorren una línea recta desde el Medio-Oeste hasta casi tocar el Atlántico.

Desde el sector primario a un estado fuertemente industrializado, la campaña de Donald Trump fue capaz de acertar en las políticas a aplicar y en el mensaje a comunicar. No fueron 6 victorias holgadas, de hecho Michigan se ganó por 11.000 votos, pero lograron que sus 16 colegios electorales cayeran del lado republicano. No obstante, si quieren seguir con las cábalas, habiendo perdido también este estado, Trump seguiría siendo hoy presidente.

2020, en términos electorales, arranca en tres semanas y aún hoy está por demostrarse que la ligera ventaja que muestran las encuestas a favor de los demócratas (sea quién sea el candidato), es sólida. Lo que sí es seguro es que el país no tiene pinta de votar en masa a un candidato como Bernie Sanders. Así que es Biden quién lidera las encuestas, pero puede caer a causa del impeachment (uno no acierta a saber cuáles son los verdaderos intereses de lo que el Congreso ha aprobado). Esto haría que los demócratas perdieran a su moderado mejor posicionado.

Al tiempo parece que los demócratas están queriéndose convencer de que Elizabeth Warren no es tan progresista, siendo la Senadora de Massachussets la segunda en preferencia para casi cualquier segmento de votantes. Puede que no sea suficiente para un electorado polarizado y que, a causa del exceso de entusiasmo de la izquierda en medidas y propuestas, EE.UU. despierte el 4 de noviembre con otro mandato republicano bajo el brazo.

Enrique Cocero

Consultor político y socio Fundador de 7-50 Strategy

Artículo publicado en la edición impresa de expansión. 

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