Responsabilidad, no culpabilidad

En contra de lo que se cree, en las elecciones no hay verdugos ni damnificados, no hay víctimas ni sicarios. El primer responsable de las elecciones es el votante, porque es el votante el que ha escuchado, con interés o hasta el hastío, a los candidatos explicando su campaña y es él quien ha ido a votar a favor, en contra, con entusiasmo o (qué expresión tan pobre) “con la nariz tapada”.

Si el resultado se cuenta en papeletas, el compromiso con el voto se mide en grados: desde el ciudadano convencido de ir a votar, no ya como un derecho, sino como una responsabilidad, al que, excusas mediante o no, decide no ir a votar.

Y ayer esa gradación puntuó alto. El primer adelanto de participación anunciaba al mediodía del domingo 4,5 puntos más que en 2016 y, en aquella ocasión, la participación llegó por encima del 66%. La segunda, ya por la tarde, daba más de 9 puntos a nivel nacional.

Si la abstención favorece, no al más votado, sino al que mejor ha sabido movilizar el voto, Vox, ante este crecimiento, iba a salir perjudicado. No así si hubiera habido una participación similar a la de 2016 porque, a nadie le ha sido ajeno, el bloque de votantes de Vox iba a ser el más sólido estas elecciones (o al menos el que más decidido parecía a ir a votar). Así que, con tan elevada movilización y si tenemos que atender a los clásicos y a la petición de Pedro Sánchez a lo largo de toda la campaña, la activación del voto debía favorecer al PSOE.

Viendo el tracking de GAD3 a poco de las 2000h la pregunta era “¿gobernará Pedro Sánchez con los independentistas?” En noche electoral y con la entrada de Vox en el Congreso la excusa estaba dada, pero… ¿lo estaba? Si mirábamos un posible pacto PP, Cs y Vox con esos datos, nada justificaba el miedo ni el clamar un frente contra le extrema derecha, con lo que, pasada la primera fiebre de declaraciones, la justificación ha de ser muy potente y todos han de poner de su lado porque, si no, nos veríamos de nuevo en el primer trimestre de 2015.

Como creo que todos habrán visto los resultados, no vamos a profundizar en ellos. Los motivos del triunfo del PSOE han sido la campaña impecable, sin riesgos, en el tono presidencial, esperando a otear al contendiente. Tan sólo el debate podría haber mostrado una pega, pero parece que el carácter demostrado por Pedro Sánchez fue bueno para su segmento, no le pasó factura y esto, parece ser, fue otro acierto táctico.

Para mí la sorpresa ha sido Ciudadanos. No por el resultado, que también, sino porque ha sabido hacerse fuerte en las mesas pequeñas, en las poblaciones que venían de ser su lastre para crecer. Desde el inicio del conteo, precisamente en esas mesas, iban fuertes y mantuvieron una línea constante toda la noche, para rematar en cuanto entraron los datos de las urbes (y no necesariamente grandes).

Vamos a dejarlo claro: respecto a los resultados del Partido Popular se proyectarán culpas, se evocarán otros escenarios/tiempos y se exigirán cambios. De hecho mucho ya comenzó a ser tangible anoche. Si a Vox le ha laminado las expectativas creadas por las encuestas, al PP el resultado en crudo.

Para otros toca discreción. Un mal paso, una palabra no deseada, y las elecciones de mayo podrían salir lesionadas, especialmente cuando Ciudadanos tendría que girar mucho con respecto de hace dos semanas y, por el lado del PSOE la sombra de Bildu y los indultos van a planear por encima de cualquier declaración, mitin o rueda de prensa.

El problema que veo es que, después de la intensidad de esta campaña y del dramatismo de sus resultados, mucho del campo electoral está seco cuando, ahora, toca la elección de la cercanía, la de las transferencias, la de las competencias, las de la sanidad y la educación las de los IBIs… las del comer, vamos.

Pero mañana será aún demasiado pronto para que nadie preste atención a esas elecciones. Mañana habrá paseos triunfales y no tan triunfales y, si los interesados no se ponen en marcha, los resultados de ayer pasarán a ser una plantilla de los de dentro de un mes.

Enrique Cocero

Consultor electoral y socio Fundador de 7-50 Strategy

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