Win-Win

Si han leído Astérix y lo han leído más que un niño los ingredientes en la caja de los cereales durante el desayuno, se acordarán de dos cosas que se repetían como elementos de continuidad a lo largo de los distintos álbumes: uno eran los comentarios de los legionarios cuando acababan de recibir una paliza de la pareja de protagonistas galos (“alistaos y veréis mundo, dicen”).

La otra era las citas en latín que tanto legionarios como el pirata anciano solían decir ante una tarea desagradecida (los primeros) y un nuevo naufragio (el segundo). El golpe genial de estas intervenciones era que se contestaban con un “bah, palabrería” o un “en vez de hacer fáciles juegos de palabras…”

Un “latinajo” reciente y que está teniendo mucho éxito en el panorama político es salir con el quid prodest o a quién beneficia pero, reconozcámoslo, de todo el puzzle, ésta parte suele ser la más fácilmente reconocible. Yo soy mucho más de veridis quo o con qué propósito, porque una vez que sepamos la respuesta a la segunda, la primera será contestada con mayor claridad.

La misma jugada de los presupuestos aparece hoy con otro objeto directo y que es la presidencia del Senado. En su momento los presupuestos fueron presentados ante una consideración generalizada de que no era necesario porque se podía vivir con la prórroga y que, además, presentarlos iba a llevar, o bien a una debacle por su rechazo, o bien a la materialización de una connivencia con los independentistas para su aprobación.

Pero se presentaron, se rechazaron, hubo elecciones y el resultado es hoy por todos conocido. Pues bien, creo que algo no alejado de estos movimientos es lo que está ocurriendo con Miquel Iceta.

En inicio parece un movimiento solvente para desmarcarse del independentismo ante las Europeas, Municipales y Autonómicas, pero la longitud no que da sólo ahí. Ya sé que las catalanas no entran hoy en la terna, pero a nadie extrañaría que para otoño pudiera haber de nuevo elecciones en la tierra del PSC ante la inasistencia administrativa que sufre hoy Cataluña.

¿Y quién parte con mejor posicionamiento ante esa posible cita? Miquel Iceta. Ante un resultado de elecciones en que ha mejorado quién mejor se ha moderado y organizado, Iceta es la única voz de terreno no-alineado que se ha elevado en estos últimos meses.

Federalista convencido (solución también intermedia, aunque en absoluto explicada) habla abiertamente de las distintas opciones que se podrían plantear para resolver la cuestión catalana bajo una línea que marcaría el consenso. Un consenso complicado, improbable si me apuran, pero Iceta ha hecho de ello una bandera planteando que la alternativa es desastrosa.

Cuando Sánchez hace el movimiento de anunciar la candidatura a presidente del Senado no está pensando en el 26M, al menos no sólo: está pensando en las catalanas. Ciudadanos se ha descapitalizado con la salida de Arrimadas al Congreso. Sí, será diputada por Barcelona, pero anda que no hemos visto recriminaciones a políticos catalanes y vascos las últimas semanas a causa de cambiar su origen por una vida en Madrid.

El independentismo está en repliegue, el Partido Popular desaparecido en Cataluña y Quim Torra ni gobierna ni cae bien. Es el escenario para buscar un candidato de consenso que recupere para los socialistas un bastión que ha sido siempre crítico en sus aspiraciones de una mayoría amplia.

Así que la jugada del Senado no podía salir mal o bien; era un Win-Win (cayendo ambas victorias del mismo lado). Si salía elegido, se desarrollaría un plan de presencia en distintos entornos. Sería una figura con más peso específico, incluso, que quién acabara presidiendo el Congreso. Podría poner en su horizonte la reforma del Senado para todo aquello que campaña electoral tras campaña electoral se ha planteado (pero nunca se ha ni iniciado).

Pero sobre todo sería un interlocutor de facto. Si me apuran el mediador por el que tanto se clamaba hace unas semanas. Un éxito de Pedro Sánchez por orientar el conflicto hacia la búsqueda de la normalidad.

Pero no ha salido ¿fracaso? No. Win-Win, recuerden. En la mañana del jueves ya se encargó el exPresident Montilla (el hombre que primero se ha sacrificado por esta operación) de dejar claro que son las actitudes contrarias de la derecha y los independentistas las que han dado al traste con una opción de consenso. En su versión los extremos de nuevo se han tocado y el diálogo ha salido perdiendo. Hoy la España plurinacional tiene un nuevo débito con las iniciativas socialistas y esto es ampliamente explotable de aquí a otoño.

Veridis quo: a qué propósito. La primera pregunta para realizarse ante cualquier movimiento en apariencia osado.

Enrique Cocero

Consultor electoral y socio Fundador de 7-50 Strategy

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